El sábado 22 de Agosto, no fue un día bueno para mi, hace dos días que mi abuelo estaba internado con extrema gravedad en el Hospital Militar debido a una trombosis, los doctores le daban pocas horas de vida pero después de 48 horas pegada a su cama decidí tomarme un respiro y aprovechar de ir al cine Hoyts y ver dos documentales del Sanfic.
Compré tickets para los documentales próximos sin importar cuales eran, no se si fue el destino o mera casualidad pero me encontré con una entrada para El Juez y el General y otra para Bye Bye Life.
Lo único que sabia era que la primera era contra Pinochet, lo que para una chilena nacida en un mundo ultra conservador de derecha y con parientes militares siempre es confuso, y de la segunda que era la historia de los últimos días de una enferma terminal de cáncer. Pensé que esta última película realmente me iba a derrumbar, me ha tocado vivir los últimos días de un ser querido que agoniza por cáncer y el tema muerte lo tenia a “flor de piel” por la situación de mi abuelo.
Pero algo extraño paso, ninguno de los documentales era lo que yo esperaba.
Empecemos con el Juez y el General,
El documental comienza introduciéndonos en los acontecimientos que sucedieron en los años 70’ y 80’ por los cuales el General Pinochet llega al poder con mucho apoyo para luego de muchos años ser condenado internacionalmente como un dictador asesino.
Luego este documental narra el proceso de investigación de Juan Guzmán en contra de Augusto Pinochet. Es el mismo juez el que va narrando la historia, junto a otros entrevistados que aportaban y verificaban la información del juez.
Lo que me resulta sumamente rescatable de este documental es que no es el típico discurso comunista, si no que es la mirada de un hombre de “derecha” que abrió sus ojos y se dio cuenta que la historia no es como se la contaron sino que asume la posibilidad de errores de los de “su bando”, él es capaz de ponerse en el otro lado y pasarse una vida investigando para llegar a la verdad, y no quedarse cómodamente tranquilo en su propia “ignorancia” como lo hacen muchos chilenos que siguen creando divisiones políticas en el país.
La escena final en que sale el Juez Guzmán viendo como en el funeral de Augusto Pinochet se observan jóvenes gritando “Y no lo condenaron” ante lo cual comenta: -“No han aprendido nada”. Me dejo pensando durante mucho rato, mis mejores amigos estaban en ese funeral, mis mejores amigos gritaban felices no porque su “ídolo” fuera inocente, si no porque se salvo de la condena que merecía. Entiendo a sus padres, ellos vivieron en esos años de mucha confusión en que poco se sabia que era real y que no. ¿Pero ahora que se sabe la verdad, no será el minuto de seguir un poco los pasos del Juez Guzmán? Ojala todos pudieran ver este documental.
Después de este documental que tanto me marco, ya que más encima tuvimos la posibilidad de hacerle pregunta al propio Juan Guzmán que para sorpresa de todos estaba en la sala, me fui a ver Bye Bye Life.
Bye Bye Life, es un documental de que ya por el nombre uno sabe que va a sufrir, pero algo fallo ahí, talvez era la idea del director, o talvez no era su idea y por eso se demoró cuatro años en mostrarlo.
El documental cuenta los últimos días de Gabriela Liffschitz, fotógrafa y escritora argentina que padece un cáncer terminal.
En un comienzo las escenas son confusas, se entienden pocos los diálogos ya que además de una pronunciación demasiado argentinizada utilizar jerga del cine que cuesta captar.
La “Gaby” es un personaje al cual sabe que se le esta haciendo un documental por su muerte y al parece todo el tiempo como si gozara con ello.
El documental muestra como el director Enrique Piñeyro además de filmar el documental esta grabando una película con el apoyo de Gaby, ella es la encargada de traer los Insight o anécdotas a la película.
Acá el problema ocurre porque Gaby sólo trae insight humorísticos, a pesar de que el director en reiteradas ocasiones le pide historias más reales, no necesariamente de dolor pero si más humanas, como cuando le pregunta por el mejor momento de su vida sin cáncer y ella insiste en contar anécdotas de humor, dejando de lado momentos muy emotivos como pudo ser el nacimiento de su hija.Al final es imposible empatizar con la protagonista, ni siquiera en el momento en que uno sabe que ha muerto, esa manera burlesca de ver su enfermedad, el poco tiempo otorgado a su hija, y esa forma de comportarse que pareciera que fuera una pésima actriz hacen que Gaby transforme el rol de protagonista en el de antagonista.
miércoles, septiembre 03, 2008
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